Thursday, March 15, 2007


Ya no tengo ganas de acabar la carrera. Sólo tengo ganas de ver “Sensación de Vivir” (de lunes a viernes a partir de las 14:45 en canal 33) y alguna serie más que descargo de internet.

Las mañanas son diferentes cuando me levanto en el sofá y me doy cuenta que ayer jamás llegué a la cama. No me siento con fuerzas para arreglarme e irme a la universidad. Pero en cambio, sí tengo fuerzas para pensar en la excusa que voy a dar a mi madre diciéndole que finalmente entro más tarde a clase. Para eso, siempre tengo fuerzas.

Ya no sé que hacer. Porque la carrera cada vez se alarga más. Me quedan pocos créditos para terminar, pero parece que no es motivo suficiente para seguir adelante. Llega ese punto en que la vagancia es mayor que la fuerza de voluntad. Y mi problema no es que surja de vez en cuando, sino que ésta, no se marcha.

Y claro, ahora he descubierto las palomitas a media mañana. Una delicia sutil que no quita el apetito y apenas engorda. Son tan dulces o tan saladas, que te paras a pensar lo cálido que está siendo este invierno.

Por qué son más fuertes las palomitas, el sofá, o el pijama, que el trayecto ajetreado del autobús, las T-50 y las cuatro sillas anexas en tres columnas de cada clase? Por qué?

Hoy por hoy, las palomitas dejan sobre mí, su rastro de ausencia.

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